Un recorrido por los datos oficiales del SNIES que muestran cómo la modalidad virtual pasó de ser marginal a dominar el crecimiento del sistema. Y una reflexión sobre cómo la IA está cambiando la forma en que analizamos la educación. Primera entrega de una serie de Facilitoria.
Hay transformaciones que ocurren a plena vista, pero tan gradualmente que no alcanzamos a nombrarlas mientras suceden. La virtualización de la educación superior en Colombia es una de ellas. No fue un anuncio, ni una reforma, ni un titular: fue una marea silenciosa que, año tras año, cambió la forma en que cientos de miles de colombianos deciden formarse.
Para verla con claridad, tomé los microdatos oficiales del Ministerio de Educación Nacional —el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, SNIES— y los analicé con ayuda de inteligencia artificial. Hablamos de millones de registros de matrícula, admisiones y programas entre 2019 y 2025. Lo que emergió es una historia clara, y en algunos puntos, contraintuitiva. Esto es lo que encontré.
Uno de cada cuatro estudiantes ya estudia virtual
Empecemos por la demanda. En 2021, solo uno de cada siete estudiantes de educación superior en Colombia cursaba en modalidad virtual: el 14,2% del total. Cuatro años después, en 2025, ya es uno de cada cuatro: el 25,1%. Son casi 11 puntos porcentuales de crecimiento en la participación, sin un solo año de retroceso. No es un rebote pasajero de la pandemia; es una tendencia estructural y sostenida.
El contraste con la presencialidad es lo que da dimensión al fenómeno. Mientras la matrícula virtual casi se duplicó en el periodo (creció alrededor de un 95%, pasando de 334 mil a más de 653 mil estudiantes), la presencial se mantuvo prácticamente congelada. Su participación en el total cayó del 76% al 67%. En otras palabras: el sistema sigue creciendo, pero ese crecimiento ya no ocurre en el aula física. Ocurre en la pantalla.

Participación de la modalidad virtual en la matrícula total de educación superior, 2021–2025. Fuente: SNIES – Ministerio de Educación Nacional. Análisis: Facilitoria.
Y no solo los estudiantes: la oferta también migró
Podría pensarse que este cambio responde solo a la decisión de los estudiantes. Pero las instituciones no se quedaron mirando: están reconfigurando activamente lo que ofrecen. Al mirar los programas académicos nuevos creados cada año, la señal es igual de contundente.
En 2019, apenas el 9,5% de los programas nuevos eran virtuales. En 2025, esa cifra llegó al 24,5%: uno de cada cuatro programas nuevos ya nace virtual. Es un crecimiento de 2,6 veces en seis años. Y el reverso de la moneda es igual de revelador: la oferta presencial pasó de representar el 86% de lo nuevo al 63%. La presencialidad sigue siendo mayoría en la creación de programas, pero su ventaja se está erosionando rápidamente.
Cuando la demanda y la oferta se mueven en la misma dirección al mismo tiempo, no estamos ante una moda: estamos ante un cambio de paradigma.

Participación de la modalidad virtual en los programas de educación superior creados cada año, 2019–2025. Fuente: SNIES – Ministerio de Educación Nacional. Análisis: Facilitoria.
¿Y hacia dónde se mueve todo esto? Hacia los datos y la IA
Si la modalidad está cambiando, ¿qué pasa con los contenidos? Aquí aparece uno de los hallazgos que más rompe expectativas. Al clasificar los programas nuevos por temática, el impulso real no está donde muchos lo suponen.
Los programas con foco en inteligencia artificial crecieron un 300% comparando 2024–25 con 2019–20. Los de ciberseguridad, un 211%. Los de ciencia de datos y analítica, un 185%. Son las temáticas que verdaderamente despegaron.
¿Y las industrias creativas y culturales, ese sector del que tanto se habla como «el futuro»? Apenas crecieron un 12% en la ventana, y de hecho cayeron un 46% en el último año. Tienen volumen —77 programas nuevos, una base respetable—, pero perdieron impulso. Es un buen recordatorio de que la intuición y los datos no siempre coinciden, y de por qué conviene mirar la evidencia antes de decidir dónde invertir.

Crecimiento en programas nuevos por temática, 2024–25 vs. 2019–20. Fuente: SNIES – Ministerio de Educación Nacional. Análisis: Facilitoria.
Hay una simetría difícil de ignorar en todo esto: la modalidad que crece es la digital, y las temáticas que crecen son, precisamente, las de la revolución digital. La educación superior no solo se está dando a través de la tecnología; cada vez más, se está dando sobre la tecnología.
Cómo se hizo este análisis: Big Data e inteligencia artificial
Quiero dedicar una sección a algo que me parece tan importante como los hallazgos mismos: cómo se construyó este análisis. Porque la forma en que hoy podemos leer la educación es, en sí misma, parte de la historia.
Toda la información proviene de una única fuente oficial y pública: el SNIES del Ministerio de Educación. No hay estimaciones de terceros ni encuestas: son los registros administrativos del sistema, con corte hasta 2025. El reto no fue conseguir los datos, sino domarlos. Estamos hablando de millones de registros repartidos en decenas de archivos que, año tras año, cambian de estructura: hojas con nombres distintos, encabezados que se desplazan de fila, columnas que se renombran (lo que un año se llama «modalidad», en otro figura como «metodología»). Procesar eso a mano sería una tarea de semanas, propensa a errores.
Aquí es donde la inteligencia artificial cambió las reglas del juego. Con su ayuda pude detectar y normalizar automáticamente esas estructuras heterogéneas, armonizar las modalidades y niveles de formación, clasificar miles de programas por temática a partir de sus nombres, calcular las tendencias de crecimiento y, finalmente, generar las visualizaciones que acompañan este artículo. Un trabajo que tradicionalmente habría requerido un equipo y un presupuesto considerable, hoy puede hacerlo una sola persona con las herramientas adecuadas, en una fracción del tiempo.
No se me escapa la ironía —hermosa, en realidad— de haber usado inteligencia artificial para medir, entre otras cosas, el auge de los programas de inteligencia artificial y de la educación virtual. Es la tecnología ayudándonos a entender cómo la tecnología está transformando la formación. Un bucle que, bien aprovechado, pone el análisis riguroso al alcance de muchos más actores del sector.
Ahora bien, potencia no es lo mismo que infalibilidad, y la transparencia es parte del rigor. Vale la pena precisar: la clasificación por temáticas se hace por palabras clave en el nombre del programa, una aproximación que puede omitir o sobrecontar algún caso puntual; la creación de programas se mide por su fecha de registro en el SNIES (la mejor aproximación disponible a su año de creación), y las cifras de 2025 podrían ajustarse ligeramente a medida que se completen los registros; y la matrícula se toma como foto del primer semestre de cada año para no duplicar estudiantes. Los datos son públicos y las tendencias, sólidas. El valor no está en tener acceso a la información —cualquiera puede—, sino en saber leerla, cruzarla e interpretarla.
Lo que esto significa
La conclusión de fondo es una sola: la educación superior colombiana está cambiando más rápido y más profundamente de lo que sugieren las conversaciones habituales. La virtualidad dejó de ser el «plan B» para convertirse en el motor del crecimiento, tanto en la decisión de los estudiantes como en la estrategia de las instituciones. Y el contenido de esa formación se está inclinando decididamente hacia las competencias digitales.
Para quienes lideramos o pensamos la educación superior, la pregunta ya no es si estos cambios están ocurriendo —los datos son inequívocos—, sino qué tan rápido somos capaces de leerlos y actuar en consecuencia. Las herramientas para hacerlo, como espero haber mostrado, nunca han estado tan al alcance.
Conversemos
Este es apenas el primer capítulo de un análisis más amplio sobre la evolución de la educación superior en Colombia. En las próximas entregas exploraré las brechas de género en la elección de carrera, qué tipologías de programa están creciendo, y otras señales de hacia dónde se mueve el sector.
Si lideras o trabajas en una institución de educación superior y te interesa conversar sobre lo que estos números significan para tu contexto —y sobre cómo la analítica de datos puede apoyar tus decisiones—, hablemos. Estoy agendando conversaciones en las próximas semanas: escríbeme por LinkedIn o a través de este sitio y coordinamos.
Fuente de los datos: SNIES – Ministerio de Educación Nacional de Colombia (corte 2025). Análisis, procesamiento de Big Data y visualizaciones: Facilitoria, con apoyo de inteligencia artificial.